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Autor JoseVi
#22826 Un dia una amiga me explico que los japoneses creen que al nacer estamos unidos por unos hilos invisibles a todos aquellos que conoceremos en esta vida. Nadie sabe si esto es verdad o mentira, pero suena mistico, dice asi...





LA TEORÍA DE LOS HILOS EMPÁTICOS.

La teoría de los hilos empáticos podríamos dividirla en tres partes:



-Nacimiento.

-Crecimiento.

-Transformación.



Al nacer, el ser humano está unido al mundo por una cantidad de hilos invisibles que depende de la gente que va a cruzarse en toda su vida. Podríamos decir que nacemos unidos a la gente que vamos a conocer en toda nuestra existencia a base de hilos. Cada hilo se dirige desde ti hasta otra persona que en un futuro va a cruzarse en tu camino. El hilo es invisible, repito, que ya veo a más de uno buscándolo o confundiéndose de hilo.

El crecimiento de este hilo depende de la interacción que tengas con el habitante del otro extremo. Una sonrisa, una mirada, un beso, una palabra, un gesto, una bofetada, una patada, una mala nota, un mal consejo, un buen consejo, todo lo que podéis llegar a imaginar que puede existir en una relación entre dos personas hace crecer o decrecer el hilo que las une. Cuando un hilo crece y crece y nunca decrece decimos que la conexión entre almas es perfecta. Pero eso está por ver si realmente existe. Eso sería lo que se denomina Utopía de la teoría de los hilos empáticos. Normalmente las relaciones se basan en continuos cambios de grosor del hilo, pero siempre aparece alguien que te hace creer en la utópica conexión, y eso es lo bueno de la vida: la esperanza en algo mejor que consiga llenar el vacío que reinaba en ti hasta la llegada de un hilo existente pero desconocido. Y es que aquí viene, quizás, la parte más importante de la teoría: para que se inicie la conexión entre las dos almas propietarias del hilo invisible empático una mano invisible, llamémosla dios, destino, casualidad, como queráis, eso es lo de menos, deberá dar un tirón al hilo para que las dos almas se den cuenta de que hay algo más que una simple mirada, una sencilla palabra o un insignificante gesto.

Y es entonces cuando notamos esa especie de descarga eléctrica en nuestro cuerpo, cuando nos tiran del hilo, cuando se crea una conexión empática entre dos seres. A partir de ahí, las circunstancias harán el resto y el hilo crecerá o decrecerá, pero nunca desparecerá.

La transformación es la fase final, lo que ocurre al morir, en qué devienen las almas y los hilos pero, esa parte, no puede explicarse ya que nadie ha venido de donde quiera que vayamos, si es que vamos a algún lugar, para explicarnos el desenlace. Quizás existen conexiones que ya se vivieron en otra vida y se repiten, de distinta manera o no, en ésta, pero eso es otra teoría y tampoco es plan de agobiar al personal con las paranoias del chico de las nubes.

Quizás todo hubiese sido más sencillo y más corto si la idea se le hubiese ocurrido al advertir que, antes de nacer, un hilo o cordón nos une a la primera persona que interactúa con nosotros durante, normalmente, nueve meses. Pero fue creando nubes como se le ocurrió. Así que nada, a seguir descubriendo y engordando hilos a base de descargas eléctricas empáticas.





Un saludo